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Accidentes culinarios.

3 Dic

Son las 11:30 de la noche y muero de hambre.

A pesar de tener una cocina repleta de comida, se ve que soy tan inútil que no puedo hacerme una cena decente. Es triste, muy triste. Tan triste, que lo tuve que poner en el blog.

Primero tenía ganas de comer atún en lata. Mi tía como trabaja en la productora de alimentos más grande de Venezuela, de navidad le regalan dos cajas de comida gratis. Entonces, decidí probar una de las exquisiteces de las latas que trajo y una decía  “Atún con ensalada mexicana”. Que era atún con frijoles por lo que se veía. Le di un gran bocado con super hambre esperando algo súper delicioso y el sabor era horrible, no me gustó para nada y era picante,  yo no tolero el picante, con arcadas tragué lo que pude y el resto es historia. Tendrán que practicar mucho más par aperfeccionar el sabor y avisar que está picante, al menos.

Luego decidí hacerme unas totaditas con mermelada. Puse las rodajas de pan en la tostadora  y luego de unos minutos cuando creía que el pan ya había saltado fuera de la tostadora, resulta que ésta se había trabado y el pan se había calcinado de una manera increible y sobretodo ¡incomible!

¿Qué hice yo para merecer esto? Yo con mucha hambre ¡y toda la comida que preparo o ya preparada que como, apesta!

Luego me decidí por Corn Flakes con leche pero se me había acabado el azúcar.

Al final, derroatada, opté por comer compota de manzana de mi hermanita y rendirme.

Qué terrible y accidentada fue mi cena, pero sobretodo quedé insatisfecha totalmente.

Tomohiko ~

18 Oct

Un suceso muy interesante que me ocurrió en mi estadía en Japón este año fue el día en que conocí a Tomohiko.

Mientras yo estaba en Japón, mi novio continuaba con sus cuestiones en la universidad -entre otras cosas- y yo pasaba algún tiempo sola. Un día que me sentía especialmente molesta decidí salir a la estación de Okayama, que tiene una especie de centro comercial, yo sola y como no sabía llegar, tomé un taxi.

Ya en la estación no sabía qué hacer, podrá sonar dramático y todo pero me sentía sola y viendo a todo el mundo con amigos y bastantes jóvenes pues no ayudó mucho a mi ánimo.  Decidí sentarme en un sillón negro justo fuera de un restaurant de Ramen decidiendo si entrar a comer o no, debido a que aunque no había comido nada en todo el día, me sentía algo triste y por lo tanto sin apetito. En ese momento veo pasar a un muchacho de pelo largo y bastante delgado. Vio a mi dirección y luego pasó de largo con una persona. Pasó algunas veces por delante de mi con aquella persona que ahora no puedo recordar su aspecto, pero estoy segura de que era una mujer, creo que una señora.

Luego de eso, pasa un rato en el cual estaba pensando en la inmortalidad del cangrejo y el mismo muchacho se sienta al lado mío en el sillón. No pensé en nada en específico sino hasta cuando se acercó poco a poco hacia mi en el sillón. Casi indiferente, como disimulando. Pasaron dos segundos hasta que me tocó el hombro y decidió hablarme.

Hablaba muy poco inglés, aunque con su poco inglés y mi poco japonés logramos conversar un rato. Era súper tímido al hablar y ahí me di cuenta que le había costado mucho sentarse ahí y hablarme, así que intenté ser simpática. Hablamos un rato y pues me pareció buena persona y debido al hecho de cómo me sentía… pues sentí que al menos alguien quería hablarme, así que creo que por eso me aferré a hablar con él y hasta accedí a comer en un restaurante con él.

No sé qué me pasó, no es que fuera nada malo pero me parece que él calculó mucho para acercarse a hablarme y pues no sé, no creo que hubiera aceptado su invitación en otras condiciones, pero sucedió. Salimos de la estación mientras hablábamos, cruzamos la calle hacia el restaurante de Ramen que estaba bastante cerca y entonces intentó abrazarme. Yo lo aparte y lo intentó otra vez y lo volví a apartar… Y él ya sabía que yo estaba con mi novio allá; el punto es que no intentó hacerlo más cuando yo puse límites claros y pues sólo se comportó amablemente mientras yo comía y hablábamos.

Luego de que decidimos irnos, intentó pedirme mi número de teléfono, pero la verdad es que no tengo, por lo menos no en Japón y el único con el cual podría comunicarme con él sería el de mi novio… Él, por supuesto, no aceptaría el de mi novio y aunque sabía eso, se lo ofrecí…

Cuando llegué le conté todo a mi novio, quien se encontraba en casa en ese momento. Él simplemente se rió y me dijo que no debería ser tan amable con extraños… Yo simplemente pienso que todo eso pasó debido a mi estado de ánimo y que yo tenía una cara muy larga cuando él me vio. A lo mejor, todo hubiera sido muy distinto, estando yo en otras circunstancias….

Santiago Elías

22 Sep

He estado intentando escribir esta entrada como 4 veces hoy, pero siempre pasa que algo me distrae o me ocupo haciendo algo más que lo único que he llegado a escribir fue el título todas esas veces.Sin embargo, me he podido sentar en este momento con toda la disposición de escribir que ¡TENGO HERMANITO NUEVO! jijiji.

Santiago nació el 21 de septiembre del 2010, es un bebito hermoso que pesó dos kilos seiscientos! y va en aumento. Yo siempre he sido hermana mayor, tengo dos hermanos menores y contando a Santiago pues ya son tres: Mi hermano de 18 años, mi hermanita de casi 2 y ahora el pequeñito de la casa y yo siendo ya una viejita que le lleva casi 20 años de ventaja a su hermanito más chiquito, por dios!! Me siento vieja, jajajaja.

Ahora le toca a mi hermano ser el hermano mayor, así que debería volver de la clínica rápido para cuidar a mi hermanita que está muy inquieta en este momento… jejeje es broma  aunque un descansito con este dolor de cabeza no me haría nada mal ;P .  Mi mamita linda viene mañana de la clínica ya que la doctora ordenó que se quedará dos días para que tuviera una recuperación completa de la cesárea y de la extracción de sus trompas.

Mientras tanto esperamos al pequeño nosotras en la casa.

Me despido. Camilita llora porque está aburrida… Ay Dios!

Losing my religion

15 Sep

Este post de hoy va de una situación un poco incómoda que ocurrió hoy cuando unos amigos y yo comíamos postre en la feria de comida de un centro comercial.

Comenzamos hablando de un programa de televisión que yo había visto acerca de dos familias súper distintas que intercambian a la mamá/esposa (a veces esposos) de cada familia para pasar unos días y aprender de la experiencia de tener personas de diferente mentalidad y costumbres y compartiéndolas (el programa se llama Wife swap). Luego, yo comentaba sobre un episodio en particular en el cual las dos familias a intercambiar eran muy diferentes, una era una pareja de hombres homosexuales y la otra una familia muy cristiana que vivía en un barrio también muy cristiano de Estados Unidos y de cómo al principio el hombre que se cambió por la mamá/esposa de la otra familia la pasó bastante mal y me pareció que era muy juzgado por la familia y el mismo barrio… aunque luego ambas familias aprendieron cosas buenas de todo esto.

Mi posición con respecto a este punto es muy libre, no juzgo a los demás y me parece que las personas tienen derecho a hacer lo que les haga felices porque todos somos humanos e iguales… y es aquí donde va mi punto. Mi amiga es muy religiosa y sigue a la iglesia cristiana (que no es lo mismo que la iglesia católica)  yo que realmente no soy casi nada religiosa, aunque fui criada y bautizada como católica, y mi otro amigo que  también es bastante cristiano.  Al final una cosa llegó a la otra y terminamos hablando de religiones y mi amiga un poco alterada comenzó a hablar de que la Biblia tenía unas reglas y que todos debíamos seguirlas.

Yo siempre, siempre evito tener este tipo de conversaciones porque me parece que todos tienen una idea muy particular de sus creencias, y aunque se pueden llegar a tener charlas civilizadas, es un tema que levanta muchas más pasiones de las que me gustaría y así fue! Mi amiga con este tema aunque tiene su opinión radical, en general se contiene de decir muchas cosas pero hoy como que explotó y comenzó a decir muchas cosas que nos pusieron a mi amigo y a mi un pelín incómodos.

Esta amiga es muy especial para mi y muy buena persona, pero lo que me chocó de todo esto es que se empeñó en decirnos que la verdad era la suya completamente y que temía porque nosotros fuésemos al infierno debido a nuestras actitudes. Este tipo de comentarios me parece que van mucho más allá de mi porque soy una persona muy liberal que no cree en una verdad absoluta y tengo que admitir que me molestó sentir como que no nos tomara en consideración. No quiero criticar su opinión, porque de todas formas todos creemos que nuestra verdad es “la” verdad (incluso mi especie de no verdad absoluta) y nada que digan nos hará cambiar, pero fue su insistencia a nisiquiera escucharnos hablar lo que me hizo sentir como si automáticamente negase y tachara de inválidas y sin valor las opiniones que mi otro amigo y yo dábamos.

Decidimos no hablar más de este tipo de cosas para no tener problemas, además, ella humildemente pidió disculpas por su actitud, nosotros simplemente le dijimos que no se preocupara, que la queríamos un montón y que todos tenemos momentos así. Y es muy cierto, todos tenemos momentos en que nuestras convicciones se vuelven muy fuertes y podemos llegar a ser un poco intensos… Es de humanos, ¿no?

Yuki y yo ~

11 Sep

Ya sé que se están haciendo muy largas las entradas de mi viaje a Japón… Los estaré aburriendo, pero es que el viaje en sí es larguísimo… jijij.

Mi encuentro con Yuki fue el lunes 5 de julio cerca de las 10 de la noche. Yo cuando salí del aeropuerto en Caracas estaba arreglada y vestida cómoda pero me sentía decente; ya para cuando me bajé del Narita Express y me monté en el Shinkansen hacia Okayama me sentía completamente destruída y muerta… Jajaja.

Dormí en los dos trenes que tomé y para cuando llegué a la estación de Okayama, llamé a mi novio para que fuera a buscarme y salí corriendo al baño para arreglarme, cepillarme los dientes, lavarme la cara, peinarme, etc. (En este punto debo aclarar que AMO los baños de Japón, pero los baños sofisticados con muchos botones… no me atrevo aún a usar los tradicionales, esos que están como en el suelo… No sé pero me siento un poco incómoda =S ) En fin que cuando terminé estaba que me sentía con mariposas en mi estómago!!

Al final que salí y me lo encontré buscándome como loco, es que me tardé bastante… jijiji. Me acerqué y yo como no soy efusiva salto y lo abrazo como nada, qué bueno que está acostumbrado a eso de mi… no puedo evitarlo lo extrañaba muuuucho!

Esta es una foto de los dos en nuestro último día juntos

en Japón este año.

Me estaba pensando si poner la foto de nosotros o no, pero decidí que si un día le llegase a molestar entonces la quitaría, mientras, dejo nuestra fotito ahí jeje.

Nos fuimos en Taxi hasta su habitación, porque yo llevaba una maleta pesada, y pudimos hablar un poquito mientras llegábamos y nos pudimos poner al día cuando, por fin, llegamos a su casa. Pude ver a dónde se había mudado, hablar de muchas cosas y sobretodo echarme un buen baño y dormir, que estaba muerta, muy muerta. Al final tanto arreglo en el baño de la estación para que luego justo al llegar me echara un baño y me pusiera la pijama, quien me entiende!

La comodidad primero! ;P

Japón, por fin!

3 Sep

Continúo con una entrada más acerca de mi viaje y llegada a Japón.

En la otra entrada comenté acerca de mi alergia en los aviones y es que yo soy realmente propensa a las alergias. Yo de pequeña era asmática (creo que en condición médica lo sigo siendo, pero ya no me dan ataques ni crisis) y creo que eso es la causa a que sea tan alérgica y sensible al polvo y al clima. Por lo tanto, si estoy demasiado tiempo en el avión y eso que es todo encerrado y con alfombras me comienza una alergia horrible.

Las 11 horas de todo mi viaje estuve estornudando y moqueando y realmente quería llegar lo más rápido posible. Sin embargo, todo se hizo más llevadero porque estuve acompañada de una súper linda pareja de japoneses ya un poquito mayores pero quienes estuvieron preocupados por mi todo el viaje. Hablando en mi inglés y el poco que ellos conocían y mi poquísimo de japonés pero al final entendiéndonos jeje. Me adoptaron como una hija y se encargaban de que si yo dormía, las aeromozas me dejasen mi comida caliente donde ellos pudieran verla, entre otras cosas.

Cuando el avión aterrizó y salimos de él, la señora y el señor me dijeron “Bai, Bai Yoselin” y algo así como “enjoy your trip” y yo me despedí de ellos también. Así que aunque el vuelo me resultó muy fastidioso al final me pude sentir mucho mejor gracias a ellos.

¡Gracias papis de vuelo! Jajaja.

Y ya por fin después de al menos 22 horas viajando, entre horas de espera y estando en el aire, llegué por fin a Japón y al encuentro con mi “honey”. 😉

Viaje por Air Canada

29 Ago

No sé si pueda recordar todo lo que fue mi viaje a Japón en gran detalle, jeje.  Tampoco sé si pueda dar una especie de bitácora o crónicas con exactitud, pero creo que sí puedo dar mi impresión del viaje (esta vez con Air Canada) y mi llegada hasta Okayama.

Fue un día largo, muy largo… Salí hacia el aeropuerto internacional de Maiquetía el 3 de julio a eso de las 8:30 de la noche porque mi vuelo salía el 4 a la 1 de la mañana y como son las cosas aquí, y no sólo aquí sino en cualquier aeropuerto, mejor ir temprano.  Esperé pacientemente sentada hasta que fuera la hora de embarcar y a la 1:00 am estábamos tomando vuelo.  Hasta Toronto el avión se tardó 5 turbulentas horas desde Caracas y luego tenía una espera de 6 horas en el aeropuerto hasta tomar mi vuelo hacia Narita. No le tengo miedo a los aviones para nada, pero creo que otros pasajeros y en especial el que tenía al lado sufrió un poco porque se le notaba intranquilo, pobre hombre.

Llegué a eso de las seis de la mañana y esperar hasta que se hiciera la hora con mucho sueño, debido a que no había dormido bien la noche anterior y con solo 3 horas de sueño en el avión como que no bastaron.

Una foto de la vista de la ciudad de Toronto desde el aeropuerto,

y parte del ala del avión que me llevaría a Japón!

Luego de lo que fueron 6 largas horas de espera, a eso del mediodía o un poco después tomé mi segundo avión. El vuelo duró cerca de 11 horas y media y hubiera sido bastante tranquilo sino me hubiera atacado una alergia horrible debido al encierro y las alfombras. Pasé muchas horas de viaje muy mal debido a la alergia que no me dejaba dormir como hubiera querido. No podía esperar a llegar, ya que empezaba a sospechar que fuera un resfriado debido a lo fuerte de los estornudos y la debilidad de mi cuerpo…